Los conflictos políticos ante una posible invasión de Estados Unidos a Groenlandia, no solo han afectado la estabilidad de las relaciones de Estados Unidos con la Unión Europea, también el entorno del balompié vive una incertidumbre respecto a la participación de algunos países en la Copa del Mundo de 2026, organizada por México, Estados Unidos y Canadá.
En las últimas horas la Secretaria del Deporte de Alemania, Christiane Schenderlein, dejó en claro que la decisión de que el país europeo participe o no en la Copa del Mundo del 2026, dependerá única y exclusivamente de la Federación Alemana de Fútbol.
“El gobierno federal respeta la autonomía del deporte. Las decisiones sobre la participación o el boicot a grandes eventos deportivos son competencia exclusiva de las federaciones deportivas pertinentes, no del ámbito político” mencionó Schenderlein respecto a un posible boicot organizado por Alemania, para no asistir al Mundial del 2026.
Sin embargo, el debate crece dentro del arco político. Dirigentes de peso de la Unión Demócrata Cristiana y del Partido Socialdemócrata comenzaron a deslizar que, si Trump avanzara con una ofensiva sobre Groenlandia y profundizara el conflicto con la Unión Europea, un boicot al Mundial podría convertirse en una herramienta de presión.





