Entre cuchillos, protestas… y calzones de oro.

Por un instante imaginemos que la UASLP no es una universidad, sino una especie de híbrido entre una telenovela dramática y un bazar de excesos. Porque lo que está ocurriendo en la máxima casa de estudios potosina parece sacado de un episodio donde no sabes si reír o llorar: trauma estudiantil por un lado, y facturas por lencería dignas de catálogo de lujo por el otro.

Heridas que duelen… y gastos que escandalizan
Hace unos días, el plantel de Ciencias fue tomado por estudiantes que exigen justicia tras la agresión denunciada por una exalumna contra un profesor; la afectada incluso habría sido lesionada con un arma blanca, dejando secuelas que no se borran con comunicados de prensa. La respuesta estudiantil fue clara: calles tomadas, vialidades cerradas y una exigencia colectiva para que la institución deje de fingir normalidad.

No es un hecho aislado. Hace apenas meses, la ciudad colapsó tras la denuncia de una violación dentro de la facultad de Derecho. Entonces, la universidad prometió protocolos, mesas de diálogo y cambios estructurales. Hoy, para muchos estudiantes, esas promesas siguen siendo letra muerta: la seguridad no llega y la burocracia siempre va un paso atrás de la urgencia humana.

…y luego llegaron los calzones de 2.4 millones
Como si el escenario no fuera ya suficientemente tenso, apareció un capítulo digno de comedia negra: la UniTienda universitaria figuró facturas por 2.4 millones de pesos en ropa íntima, fajas y tops deportivos, sin una explicación clara. La indignación se amplificó cuando quedó claro que, mientras se exigen entornos seguros, los recursos públicos parecen irse por el desagüe del absurdo administrativo.

¿Un desmadre administrativo o una metáfora involuntaria?
La comparación es inevitable: estudiantes pidiendo justicia y protección frente a la violencia, y una administración capaz de justificar compras millonarias que bien podrían destinarse a becas, protocolos de seguridad o programas reales de prevención. La universidad puede mover millones cuando se trata de prendas íntimas; cuando se trata de proteger a las víctimas, la respuesta suele ser lenta, opaca y convenientemente olvidadiza.

Conclusión: ¿calzones o educación?
Este no es solo un escándalo financiero ni una protesta más. Es el reflejo de una crisis profunda en una institución que debería formar personas críticas y responsables, pero que hoy parece más hábil para justificar gastos estrafalarios que para garantizar la seguridad de su comunidad.

Tal vez algún día la UASLP use su presupuesto para lo verdaderamente importante: proteger a su alumnado, escuchar a quienes alzan la voz y sancionar la violencia con seriedad… y dejar que la ropa interior se quede donde siempre debió estar: lejos de los escándalos y de los millones.

Angeles Ávila
Angeles Ávila
Angeles Avila es una comunicadora con olfato periodístico y mirada crítica, especializada en transformar la información en contenido ágil, directo y con personalidad. Con experiencia en medios digitales, domina desde la redacción informativa y la crónica con tintes de humor negro hasta la construcción de columnas de opinión y guiones para video de impacto. Se mueve con soltura entre la agenda pública, la seguridad, la política local y las historias humanas que laten en San Luis Potosí y la región, siempre buscando el ángulo incómodo, la pregunta necesaria y el dato duro que sostiene la narrativa.

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