Con una propuesta fresca, accesible y pensada para compartirse, el viñedo Bodega 1881 apuesta por vinos ligeros y aromáticos que acompañan la convivencia cotidiana. Así lo expresó Rodrigo Martínez Toledo, quien destacó que más allá de la técnica, el objetivo principal es que las personas vivan una experiencia agradable alrededor del vino.
Uno de los protagonistas es el vino blanco, elaborado sin paso por barrica, lo que permite conservar su esencia natural. Se trata de un vino joven, fresco y altamente aromático, con notas frutales que evocan maracuyá, pera y mango. “Es un vino bastante bebible, ideal para épocas de calor; combina muy bien con ensaladas, pastas, postres e incluso con todo tipo de alimentos”, explicó. Además, recomendó oxigenarlo ligeramente antes de beberlo para potenciar su carácter.
En la misma línea, el vino rosado, producido a partir de uva granache, mantiene ese perfil ligero y versátil. Sus notas recuerdan a frutas como sandía, durazno y piña, lo que lo convierte en una opción ideal para distintos momentos del día. Ambos estilos responden a una tendencia creciente en regiones como San Luis Potosí, Aguascalientes y Guanajuato, donde los vinos blancos y rosados han ganado terreno entre los consumidores.
Martínez Toledo subrayó que en Bodega 1881 el enfoque no es crear vinos pesados, sino etiquetas que se disfruten sin saturar el paladar. “Buscamos vinos jóvenes, ligeros, que no te hagan sentir lleno, sino que acompañen lo que estás comiendo”, comentó.
En contraste, el vino tinto de la casa, un ensamble de Cabernet, Malbec, sí pasa por un proceso de añejamiento en barrica de roble francés durante aproximadamente año y medio, lo que le aporta mayor estructura y complejidad. Sin embargo, sigue siendo un vino joven que continúa evolucionando en botella, una característica que, según el especialista, puede sorprender gratamente con el paso del tiempo.
El viñedo, con alrededor de 20 años de existencia y más de una década produciendo vino de manera formal, ha consolidado su identidad a través de la experimentación y el cuidado del proceso. Desde la cosecha que depende tanto de factores controlables como del clima hasta la fermentación, cada etapa es clave para obtener los aromas y sabores distintivos.
Finalmente, más allá del producto, Bodega 1881 abre sus puertas al público para ofrecer recorridos, catas y experiencias que pueden compartirse en familia o con amigos. También funciona como sede para eventos sociales y empresariales, reafirmando su propósito: que el vino sea un pretexto para reunirse y disfrutar.
“Tomar vino es convivir, es sentarse con amigos o familia y pasar un buen momento”, concluyó Martínez Toledo.





