En el marco del Jueves Santo, la tradicional visita a los siete templos volvió a congregar a familias potosinas y visitantes en el primer cuadro de la ciudad, reafirmando una de las prácticas más arraigadas de la Semana Santa en la capital.
Desde la Catedral Metropolitana, el rector Francisco Javier Espinoza Ayala destacó que esta tradición no solo es un recorrido simbólico, sino un ejercicio profundo de fe que invita a la reflexión sobre los momentos previos a la crucifixión de Jesucristo.
Explicó que la visita a los siete templos tiene su origen en los pasajes bíblicos que narran el camino de Jesús tras ser aprehendido, cuando fue llevado ante distintos tribunales antes de ser condenado.
“Esta práctica representa el proceso que vivió Jesús antes de la crucifixión. Después de la Última Cena, va al Monte de los Olivos, ahí es detenido y posteriormente pasa por distintos tribunales, como los de Anás, Caifás, Pilato y Herodes. La tradición nos habla de siete momentos o lugares, y por eso los fieles recorren siete templos, haciendo memoria de ese camino”, explicó.
El sacerdote subrayó que más allá del simbolismo, el sentido central de esta tradición es espiritual.
“No se trata solo de visitar templos, sino de hacer un alto en la vida, pedir perdón y agradecer. Es un momento para reconocer lo que Dios nos ha dado, especialmente el don de la Eucaristía, que es el centro de nuestra fe”, expresó.
En ese sentido, enfatizó que el Jueves Santo es una fecha clave dentro del calendario litúrgico, al conmemorarse la institución de la Eucaristía durante la Última Cena, lo que da un significado aún más profundo a las celebraciones.
Asimismo, explicó el sentido de algunos de los signos visibles en los templos durante estos días, como el hecho de cubrir las imágenes religiosas.
“Con la Misa de la Cena del Señor inicia el Triduo Pascual. Es un tiempo de recogimiento, de silencio, de entrar en un ambiente de oración. El cubrir las imágenes nos remite precisamente a ese luto, a ese momento en el que pareciera que todo queda en pausa, en espera de la Resurrección”, señaló.
Otro de los elementos tradicionales que acompañan esta jornada es la entrega de pan y manzanilla a los fieles, símbolos que también tienen un significado profundo dentro de la fe católica.
“El pan representa la Eucaristía, pero también es una invitación a pedir a Dios que nunca nos falte el alimento y a compartirlo con quienes más lo necesitan. Por su parte, la manzanilla es un signo medicinal; nos recuerda que la Eucaristía es medicina para el alma, que sana, que fortalece y que nos ayuda a enfrentar nuestras debilidades”, explicó.
Finalmente, el rector hizo un llamado a la población a vivir la Semana Santa con mayor conciencia espiritual, más allá de las tradiciones externas.
“Estos días no deben vivirse solo como una costumbre. Son una oportunidad para acompañar a Cristo en su pasión, en su muerte y en su resurrección. Pero no como espectadores, sino siendo parte de ese camino, reflexionando sobre nuestra vida y renovando nuestra fe”, concluyó.
La visita a los siete templos continúa siendo, año con año, una de las expresiones más significativas de la religiosidad popular en San Luis Potosí, donde la tradición y la fe se entrelazan en cada paso de los fieles.





