Fundado en 1779, Real de Catorce fue un monstruo de riqueza que se quedó sin alma cuando las minas se inundaron. Pasó de tener 15 mil habitantes a casi nada, convirtiéndose en el «Pueblo Fantasma» oficial de México.
Su rescate cultural en los años 70 no vino del gobierno, sino de los artistas y buscadores de experiencias místicas que vieron en sus ruinas un escenario de película.
Hoy es un imán de turistas, pero en el fondo sigue siendo ese lugar donde el viento sopla con historias de mineros que se hicieron ricos un martes y murieron pobres un jueves.


