El alcalde de San Luis Potosí, Enrique Galindo Ceballos, aseguró que la capital ha dejado atrás los problemas severos de inundaciones tras las lluvias, destacando una supuesta mejora en la capacidad de respuesta ante contingencias.
“Antes una lluvia de estas inutilizaba la ciudad y la dejabas tres, cuatro días fuera de circulación; ahora prácticamente en horas está lista la ciudad… la salida a Guadalajara, que es el único desnivel que se inunda, en seis horas está funcionando otra vez”, declaró el edil.
El alcalde incluso afirmó no tener identificados puntos críticos de inundación actualmente: “yo ahorita no sé si ustedes tengan en mente qué parte de la ciudad esté inundada, pero yo no tengo un foco como antes de inundaba la ciudad”.
Sin embargo, estas declaraciones contrastan con situaciones recientes que ponen en duda la efectividad de los trabajos preventivos que presume el Ayuntamiento. Durante la última lluvia registrada en la capital potosina, se reportó el colapso de un drenaje en las inmediaciones de la Universidad Politécnica, generando afectaciones viales y evidenciando fallas en la infraestructura hidráulica.
Este tipo de incidentes revive cuestionamientos sobre los programas de desazolve y mantenimiento que, según la administración municipal, se realizan de manera constante para prevenir este tipo de problemas.
Aunque el gobierno municipal presume avances en materia de atención a inundaciones, los hechos recientes reflejan que persisten deficiencias en el sistema de drenaje, particularmente en zonas donde la presión pluvial sigue superando la capacidad de respuesta.
La narrativa oficial apunta a una ciudad más resiliente, pero en la práctica, episodios como el drenaje colapsado muestran que el problema no está completamente resuelto y que los trabajos preventivos podrían no estar siendo suficientes o eficaces.
En este contexto, surge la pregunta: ¿Realmente San Luis Potosí ha dejado de inundarse o simplemente se están normalizando fallas estructurales que siguen afectando a la ciudadanía?.


