Uno de los episodios más dramáticos de la arquitectura religiosa potosina fue el incendio que consumió gran parte del interior del Templo de San José. Lo que comenzó como un descuido con las velas terminó en un infierno que puso a prueba la organización ciudadana.
Las llamas no solo devoraron madera y lienzos, sino que hirieron el orgullo de un barrio que siempre ha visto en su templo un faro de identidad. La reconstrucción fue lenta y dolorosa, pero sirvió para que los vecinos se unieran en una tarea común, demostrando que en San Luis, lo que el fuego se lleva, la terquedad potosina lo vuelve a levantar.


