Es el barrio que guarda la entrada sur de la ciudad, un lugar con una identidad tan fuerte que se siente como un pueblo aparte.
Sus fiestas de diciembre son famosas por su fervor y su colorido. San Juan de Guadalupe ha resistido el crecimiento de la ciudad manteniendo sus tradiciones de barrio antiguo, con sus calles estrechas y su gente que se conoce de toda la vida.
Es el bastión de la cultura popular potosina, donde la devoción a la virgen se mezcla con un orgullo de pertenencia que no se vende ante la modernidad de las Lomas.


