Lo que comenzó como una fuga de agua y un socavón en la vía pública hoy ha escalado a una crisis dentro de los hogares. En la calle Escandón, en el barrio de San Juan de Guadalupe, habitantes ya no solo enfrentan el colapso del drenaje en la calle, sino también dentro de sus propias viviendas, donde el agua residual no circula, se estanca y limita actividades básicas.
Tras ingresar a al menos cuatro domicilios, Diario Potosí constató que los drenajes internos están completamente rebasados, obligando a las familias a modificar su vida cotidiana para evitar que el problema empeore.
En la vivienda de la señora Manuela Gómez, la regadera se encuentra totalmente inservible. El drenaje no permite el paso del agua, lo que la ha obligado a bañarse en una zona improvisada dentro de su propio baño.

Además, el desagüe en su patio también está colapsado, impidiendo que el agua fluya hacia el sistema sanitario. Esta situación refleja una constante en varias casas de la zona: la falta de circulación ha convertido los drenajes domésticos en puntos de acumulación.
El impacto no se limita al baño. María Ojeda relató que ha tenido que dejar de utilizar su fregadero por miedo a que el drenaje se desborde.
En su vivienda, el drenaje permanece lleno, por lo que evita cualquier actividad que implique verter agua en las coladeras. La medida, aunque improvisada, es la única alternativa para prevenir que las aguas residuales regresen al interior de su hogar.

Por su parte, Carmen Estrada mostró dos hundimientos que han comenzado a formarse en el patio de su casa, consecuencia directa de la falta de circulación de aguas residuales.

A esto se suma un nuevo hoyo en la banqueta, justo frente a su domicilio, que evidencia el deterioro progresivo del subsuelo derivado del colapso sanitario.

En el caso de Lucía Estrada, el drenaje aún permite el paso del agua, pero de forma lenta, lo que anticipa un posible colapso total. Ante la falta de respuesta, algunos vecinos han optado por instalar tuberías externas provisionales para desviar el agua y evitar que se acumule dentro de sus viviendas. Estas soluciones, aunque funcionales a corto plazo, evidencian la gravedad del problema estructural.
El colapso del sistema sanitario en la calle Escandón ha dejado de ser un problema urbano para convertirse en una crisis doméstica. Las familias ya no pueden bañarse con normalidad, usar sus fregaderos o desagües, y viven con el riesgo constante de inundaciones de aguas negras dentro de sus hogares.
Aunque el organismo operador Interapas ha señalado previamente que la red está deteriorada y requiere una renovación total, hasta el momento no existe una fecha concreta para iniciar los trabajos.
Mientras tanto, en San Juan de Guadalupe, la emergencia sanitaria ya no está solo en la calle: está dentro de las casas.


