El alcalde de San Luis Potosí, Enrique Galindo Ceballos, reconoció que la capital potosina atravesó una crisis en el suministro de agua potable durante varios días, pese a que anteriormente había descartado públicamente que existiera una situación de ese tipo.
“No quiero evadir el tema del agua, tuvimos 12 días muy fuertes, perdimos 6 o 7 pozos, ya están prácticamente todos recuperados; igualmente El Realito dejó de mandar agua, entonces tuvimos una crisis fuerte de 8 a 10 días”, declaró el edil.
Las declaraciones contrastan con la postura sostenida previamente por el propio alcalde, quien había rechazado que la ciudad enfrentara una crisis hídrica, mientras habitantes de distintas colonias denunciaban cortes prolongados, baja presión y dependencia del suministro mediante pipas, además de reportar afectaciones en actividades domésticas, comerciales y escolares.
El reconocimiento ocurre después de semanas en las que las quejas ciudadanas se multiplicaron en redes sociales y ante autoridades municipales, señalando falta de información clara sobre las causas de las fallas y los tiempos reales de restablecimiento del servicio. Durante ese periodo, el discurso oficial insistía en que la situación estaba bajo control.
Ahora, el propio alcalde atribuye la problemática a la salida de operación de entre seis y siete pozos, así como a la interrupción del suministro proveniente del acueducto El Realito, infraestructura que históricamente ha presentado fallas recurrentes y cuya dependencia mantiene vulnerable el sistema de abastecimiento de la zona metropolitana.
Pese a aceptar la magnitud del problema, Galindo Ceballos pidió comprensión a la población: “Ténganos paciencia, agradezco la paciencia”, sin detallar responsabilidades administrativas, sanciones o cambios concretos en la estrategia de gestión del agua.
Hasta el momento, el gobierno municipal no ha presentado un informe técnico público que explique las causas específicas de las fallas simultáneas ni un plan preventivo que permita enfrentar futuras interrupciones del sistema sin afectar a miles de usuarios.
Han advertido previamente que la capital potosina enfrenta un problema estructural en materia hídrica, derivado del desgaste de infraestructura, la sobreexplotación de pozos y la alta dependencia de fuentes externas como El Realito. Sin embargo, las acciones implementadas continúan enfocadas en medidas reactivas ante emergencias, más que en soluciones de largo plazo.
El reconocimiento del propio alcalde abre además cuestionamientos sobre la comunicación oficial durante la contingencia, ya que mientras la autoridad negaba la existencia de una crisis, la población enfrentaba restricciones reales en el acceso al agua, evidenciando una discrepancia entre el discurso institucional y las condiciones reportadas en campo.


