A cuatro días de la suspensión del suministro del acueducto de El Realito, miles de habitantes de la capital potosina continúan sin agua potable, mientras Interapas insiste en que mantiene un “protocolo de atención” que, según denuncias ciudadanas, no se refleja en las calles ni en los hogares afectados.
Lejos de resolverse, la crisis hídrica exhibe nuevamente la fragilidad del sistema de abastecimiento y la falta de respuesta efectiva del organismo operador, cuya estrategia parece quedarse en declaraciones oficiales.
Las quejas ciudadanas se han multiplicado en distintas zonas donde el agua simplemente no ha llegado, ni por red ni mediante pipas.
“Repararon el pozo San José ayer y en la noche apareció una megafuga en avenida San Lorenzo esquina San José, a dos cuadras del pozo. Y a El Peñol no nos cayó agua a partir de la reparación”, denunciaron vecinos afectados.
En otras colonias, el supuesto operativo emergente es inexistente.
“No tenemos agua ni su protocolo ha llegado a San Juan de Guadalupe”.
La falta de pipas anunciadas como principal medida de atención también ha generado molestia y gastos adicionales para las familias.
“Es mentira, no tenemos agua desde el sábado y ninguna pipa de Interapas ha pasado y las particulares están abusando del precio”.
Mientras tanto, habitantes de la colonia Satélite cuestionan la prioridad institucional:
“¿Cuáles protocolos y atención? Es lo que menos tienen. ¿Cuándo van a mandar agua de los pozos o mínimo pipas? Eso sí, tienen la atención de mandar los recibos”.
Ayer, el alcalde Enrique Galindo Ceballos reconoció que la contingencia por la falla de El Realito ha generado un gasto extraordinario debido al envío de pipas para abastecer a la población. Sin embargo, las declaraciones contrastan con la experiencia de ciudadanos que aseguran no haber recibido una sola unidad de apoyo.
El anuncio del incremento en costos públicos abre un nuevo cuestionamiento: ¿Dónde están operando las pipas que justifican el gasto adicional si colonias completas continúan sin agua?
La crisis vuelve a evidenciar un patrón recurrente: cada falla de El Realito deriva en emergencias prolongadas, improvisación operativa y dependencia de medidas temporales que no logran garantizar el acceso continuo al agua.
La realidad es que la capital potosina enfrenta nuevamente días sin servicio básico mientras las soluciones estructurales siguen ausentes. La ciudadanía no solo enfrenta la escasez, sino también el costo económico de comprar agua y la incertidumbre ante información contradictoria. Porque mientras Interapas habla de protocolos, los ciudadanos hablan de llaves secas y mientras el gobierno reconoce gastos extraordinarios, en muchas colonias el apoyo sigue siendo invisible.


