Caminar por la Avenida Carranza es hacer una arqueología de la aspiración potosina. Desde las mansiones que parecen castillos franceses hasta los edificios modernos que parecen cajas de cristal, la avenida es nuestra pasarela de vanidades.
Cada edificio cuenta una época en la que San Luis quiso ser otra cosa, y el resultado es esa mezcla ecléctica que nos define como una ciudad que siempre ha tenido un pie en el pasado y el otro en la oficina.


