A mediados de febrero, la Caja del Agua siempre requiere una mirada atenta. Este monumento, símbolo de nuestra lucha contra la sed, es la prueba de que en San Luis sabemos cuidar lo que es bello y útil al mismo tiempo.
Recordar su historia es entender que el agua ha sido nuestra obsesión desde la fundación, y que cada detalle neoclásico de su estructura es un homenaje a la lluvia que siempre nos hace falta.


