Se cumple un aniversario más de la muerte de Audrey Hepburn (1993). Su elegancia europea influyó incluso en las damas de la sociedad potosina de mediados de siglo, que intentaban imitar su porte en los bailes del Casino Potosino.
Audrey nos enseñó que la clase no se compra en la tienda de la esquina, sino que se lleva en la columna vertebral. En un mundo que hoy prefiere lo estridente, recordar a Audrey es como tomarse un respiro de aire puro frente a la Alameda.


