En el marco del Día Mundial del Arte, la obra de Ulises Solano refleja cómo el arte contemporáneo puede surgir del desafío técnico y la observación de la naturaleza.
Nacido en 1984 en el entonces Distrito Federal, Ulises considera al agua como un eje fundamental en su obra, un elemento generador de ideas y discurso que le permite explorar los límites entre la naturaleza y la transformación material en el arte.
Artista visual egresado de la Facultad de Artes y Diseño en la carrera de Artes Visuales, con especialidad en escultura, Solano ha enfocado su trabajo en el metal, un material complejo. La manipulación de este elemento no es sencilla, implica esfuerzo físico, el uso de herramientas específicas y, en ocasiones, la colaboración de otras personas para lograr las piezas.
Su trabajo se exhibe actualmente en el Museo Federico Silva, donde presenta la serie “Agua, metal y sus límites artificiales”. En ella, el artista busca provocar en el espectador una experiencia sensorial que evoque la memoria del agua, a través de estructuras metálicas que contrastan con la fluidez del elemento que representan.
El origen de esta propuesta se remonta a su etapa como estudiante, en el taller de metales, cuando una visita a la playa detonó una inquietud creativa. Al observar una ola del mar, su movimiento, sonido y cualidades contemplativas, lo llevó a preguntarse cómo podría trasladar esa forma al acero. Así nació un reto artístico que ha marcado su trayectoria, representar lo orgánico mediante un material rígido.


