Gasolina cara aprieta a San Luis Potosí: comercio advierte alza generalizada y exige freno a precios

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El aumento en el precio de los combustibles dejó de ser una advertencia para convertirse en una realidad que ya impacta el bolsillo de las familias y la operación de los negocios en San Luis Potosí. Hoy, cargar gasolina no solo es más caro, también es el punto de partida de una cadena de incrementos que comienza en el transporte y termina reflejándose en el precio final de casi todo.

En el estado, el litro de gasolina regular (Magna) ronda entre los 23.50 y 24.50 pesos, mientras que la Premium se ubica entre los 25.00 y 26.00 pesos, dependiendo de la zona y la estación de servicio. Esta variación, aunque aparentemente mínima, representa un golpe constante para sectores que dependen del traslado diario de mercancías.

Desde la Cámara Nacional de Comercio, su presidente en San Luis Potosí, Mauricio Mahbub Tamez, advierte que el impacto ya es transversal y difícil de contener.

“El incremento en combustibles no se queda en las estaciones de servicio. Se traslada a la logística, a los costos operativos y, finalmente, al consumidor. Es un efecto dominó que ya estamos viendo en distintos sectores”, señaló.

La presión no llega sola. El encarecimiento de la gasolina coincide con aumentos en productos de la canasta básica, generando un escenario donde el consumo comienza a retraerse. La gente prioriza, ajusta, recorta. Y en ese ajuste, hay sectores que resienten primero el golpe.

“El consumidor está siendo más selectivo. Primero cubre lo indispensable y reduce otros gastos. Eso afecta directamente a giros como el restaurantero, que ya enfrenta incrementos en insumos”, explicó.

Precios disparejos y gasolineras bajo la lupa

En este contexto, la diferencia de precios entre estaciones de servicio también se vuelve un factor determinante. La Procuraduría Federal del Consumidor ha documentado, a través de su monitoreo “Quién es quién en los precios”, que existen gasolineras que venden por encima del promedio, ampliando aún más la presión económica.

El organismo no solo exhibe a las más caras, también evalúa márgenes de ganancia y cumplimiento en la entrega de litros completos, lo que ha permitido identificar prácticas que afectan directamente al consumidor.

Esta radiografía evidencia un mercado desigual, donde llenar el tanque puede costar significativamente más dependiendo del punto de carga, en un momento donde cada peso cuenta.

El riesgo: una escalada sin freno

Para el sector comercio, el problema no es únicamente el precio actual, sino la tendencia. Si el combustible continúa al alza, el impacto podría profundizarse en los próximos meses, encareciendo aún más bienes y servicios.

Ante ello, la Canaco plantea la necesidad de medidas inmediatas, entre ellas la revisión del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, con el objetivo de aliviar la carga fiscal que incide directamente en el precio de los combustibles.

“Se necesitan acciones que amortigüen este impacto. De lo contrario, el efecto en el consumo y en la operación de los negocios será cada vez más fuerte”, advirtió Mahbub.

En San Luis Potosí, el precio de la gasolina ya no es solo un indicador económico: es un termómetro que marca el ritmo del comercio, del consumo y de la estabilidad diaria. Y hoy, ese termómetro apunta hacia una economía bajo presión.

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