Usuarios denuncian filas desde la madrugada, cupos mínimos por consultorio y jornadas que se extienden hasta la noche en San Luis Potosí.
En Instituto Mexicano del Seguro Social, acceder a una consulta médica se ha convertido en una carrera de resistencia. Derechohabientes denuncian que deben formarse desde las tres de la madrugada para intentar alcanzar un lugar, en un sistema que, aseguran, ya no da abasto.
De acuerdo con los testimonios, por cada turno los consultorios abren espacio apenas para tres o cuatro personas, lo que deja fuera a la mayoría de quienes llegan desde temprano. Ante esto, los pacientes son enviados al esquema de “unifila”, donde pierden la atención en su consultorio correspondiente y entran a una lista general sin certeza de horario.
Esta dinámica provoca que la atención médica se retrase durante horas. En el turno vespertino, los pacientes pueden ser atendidos hasta las ocho de la noche, si es que alcanzan turno, ya que en muchos casos se arrastran rezagos desde la mañana.
La situación se agrava porque incluso quienes lograron formarse desde la madrugada no tienen garantizada la consulta en tiempo razonable, generando jornadas de espera que pueden superar las 10 horas, entre filas, traslados y reacomodos dentro del sistema.
Organizaciones como Ciudadanos Observando han comenzado a visibilizar estas condiciones, señalando que el acceso a la salud se ha distorsionado al punto de depender de quién llega primero, en lugar de responder a un servicio eficiente.
Para los usuarios, la realidad es contundente: enfermarse implica no solo enfrentar un problema de salud, sino también invertir prácticamente todo el día —y en ocasiones más— para poder recibir atención médica en un sistema que consideran rebasado.


