La democracia electoral mexicana descansa cada vez más en la participación de las mujeres y de los adultos mayores, mientras persiste una baja participación juvenil, advirtió el politólogo Juan Mario Solís al analizar datos recientes del comportamiento electoral en el país.
El especialista señaló que la participación en la elección presidencial de 2024 rondó el 60 %, con una ligera disminución respecto a procesos anteriores como 2012 y 2018. Aunque México se mantiene en niveles medios de participación en América Latina, ha retrocedido frente a países donde la asistencia a las urnas alcanza hasta 89 %.
Entre los hallazgos más relevantes, Solís destacó que las mujeres votan más que los hombres en casi todos los grupos de edad y territorios, lo que ha convertido al electorado femenino en el principal sostén de la democracia mexicana. Sin embargo, puntualizó que los hombres mayores de 70 años superan en participación a las mujeres de ese rango, fenómeno constante en el tiempo.
El politólogo también alertó sobre el envejecimiento del electorado: la edad promedio de quienes votan pasó de 42 años en 2009 a 45 años en la actualidad, reflejo de la transición demográfica del país. Este proceso, dijo, obligará a los partidos a replantear sus estrategias ante un padrón cada vez más adulto.
Asimismo, subrayó que la abstención juvenil continúa siendo el principal desafío estructural del sistema democrático, pues evidencia una creciente distancia generacional con la política. A ello se suma que la participación es mayor en zonas rurales que urbanas, aunque el peso poblacional de las ciudades diluye ese efecto.
En el caso de San Luis Potosí, mencionó que el estado presenta niveles de participación ligeramente superiores al promedio nacional, pero reproduce las mismas brechas: mayor voto femenino y diferencias territoriales marcadas.
Solís concluyó que estos patrones muestran que la participación electoral en México no es homogénea y que comprender sus diferencias demográficas y regionales es clave para fortalecer la cultura democrática y diseñar estrategias que incentiven el voto, especialmente entre los jóvenes.





