Detrás del templo, el Callejón de San Francisco es posiblemente el rincón más romántico y fotografiado de la ciudad.
Con su piso de piedra y sus faroles antiguos, parece una escenografía de película de la época de oro. Es el lugar donde la bohemia potosina se encuentra en los cafés cercanos, discutiendo sobre arte, política o el clima errático del estado.
Caminar por este callejón un lunes por la mañana es sentir el peso de los siglos de una forma amable, un recordatorio de que San Luis ha sabido conservar rincones de una belleza que el tiempo no ha podido marchitar.


