Durante años, la privada Negrete, ubicada en el municipio de Soledad de Graciano Sánchez, fue sinónimo de tierra suelta, lodo y dificultades cotidianas. Desde 1992, los vecinos convivieron con una calle sin pavimentar que, en temporada de lluvias, se transformaba en un camino casi intransitable.
“Cuando llovía era muy complicado caminar, los niños no podían salir a jugar y hasta salir de casa se volvía un problema”, comentan los vecinos, quienes por décadas aprendieron a esquivar charcos, hundirse en el lodo y sacudir el polvo de los zapatos como parte de su rutina diaria.
Hoy, esa historia comienza a cambiar. Con el banderazo de inici de obra, las familias de la privada Negrete se dicen agradecidos porque, después de tantos años, finalmente fueron tomados en cuenta. La pavimentación de esta calle representa mucho más que una obra pública, es una mejora directa a su calidad de vida y un entorno más digno.



