A pesar del inicio de un nuevo año, los problemas de desabasto de agua en la zona metropolitana continúan, particularmente en las colonias afectadas por las constantes fallas del sistema El Realito, situación que ha generado molestia e inconformidad ciudadana ante la falta de una solución definitiva por parte del alcalde Enrique Galindo Ceballos y del organismo operador Interapas.
Aunque Interapas informó que “ya se activaron los protocolos de atención y abastecimiento alterno” para reducir las afectaciones a las familias, vecinos señalan que estas medidas son repetitivas, temporales e insuficientes, pues el problema se presenta una y otra vez sin que exista una respuesta favorable para los habitantes.
La ciudadanía también ha cuestionado la falta de atención a las quejas, cuando se mantiene habilitada la línea de Acuatel, ya que aseguran que los reportes no siempre son atendidos o se quedan sin seguimiento.
Habitantes critican que, pese al cambio de año, la gestión de Galindo permanece estancada:
“Las cosas seguirán siendo siempre iguales aunque cambie el año. No se hará gran diferencia. Se vienen tiempos de elecciones donde nos bombardearán de candidatos y campañas mediocres que prometen, pero antes de elegir hay que exigir. No nos dan nada regalado, todo sale de nuestro bolsillo.”
Otros ciudadanos señalan que el problema del agua no se ha normalizado bajo la actual administración municipal:
“Siempre lo mismo: la falta de agua por desperfectos en El Realito. ¿Hasta cuándo se dará una respuesta definitiva?”
Vecinos exigen directamente al alcalde Enrique Galindo asumir su responsabilidad política y administrativa, así como instruir a Interapas a responder puntualmente las quejas y garantizar el abasto emergente pero sobre todo, presentar un plan claro y definitivo que evite que cada año la ciudad enfrente la misma crisis.
Mientras tanto, la población afectada insiste en que los protocolos de emergencia no sustituyen la obligación del gobierno municipal de garantizar el derecho humano al agua, y advierten que la paciencia social se agota frente a lo que califican como una gestión marcada por la repetición de promesas y la falta de resultados reales.





