“No son accidentes: son decisiones que están matando a nuestras juventudes”

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Con un mensaje firme y directo, la arquitecta Ivone Aguayo puso sobre la mesa una realidad que —dijo— ya no puede seguir siendo ignorada: la violencia vial en México está cobrando vidas todos los días, especialmente de jóvenes.
Durante su intervención ante autoridades municipales, representantes de instituciones educativas, organizaciones civiles y juventudes, Aguayo fue contundente: mientras se pronunciaba su discurso, al menos 10 personas perderían la vida en un siniestro vial. “Y lo más duro es que muchas de esas vidas son jóvenes”, subrayó.
La arquitecta cuestionó el paradigma dominante que sigue colocando al automóvil en el centro de las ciudades. “Las calles no son para los autos, son para las personas”, afirmó, al señalar la resistencia social e institucional que aún existe para reconocer que peatones y ciclistas deben ser prioridad en la pirámide de movilidad.
Lejos de calificar estos hechos como accidentes, Aguayo insistió en que se trata de consecuencias directas de decisiones públicas, del diseño urbano y de la falta de acciones preventivas. “Son el resultado de una ciudad desigual, insegura e injusta”, advirtió.
Uno de los puntos más sensibles de su mensaje fue el riesgo en entornos escolares. Denunció que niñas, niños y jóvenes enfrentan diariamente calles inseguras para llegar a sus escuelas, en cruces que deberían ser seguros pero no lo son. “Garantizar trayectos seguros no es solo un tema de movilidad, es un asunto de educación, salud pública y justicia social”, enfatizó.
En este contexto, destacó la creación del observatorio juvenil como un paso clave. Reconoció el papel de las juventudes organizadas, muchas de ellas universitarias, que están generando datos, propuestas y exigencias para transformar la ciudad.
Desde su posición dentro de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Aguayo asumió el compromiso de impulsar la participación activa de la academia, no solo en la generación de conocimiento, sino en la incidencia directa en políticas públicas.
Sin embargo, también lanzó una advertencia clara: “Un observatorio que no incomoda no transforma”. Señaló que este tipo de espacios deben cuestionar, evidenciar y presionar para lograr cambios reales, como calles más seguras y mejores cruces escolares.
Finalmente, hizo un llamado a las instituciones a no esperar a que ocurran tragedias para actuar. “Tenemos que anticiparnos, prevenir y tomar decisiones firmes”, dijo, destacando que las ciudades que han logrado reducir muertes viales lo han hecho con coordinación institucional y participación ciudadana.
A las y los jóvenes, les pidió no bajar la voz ni conformarse. Y cerró con una frase que marcó el tono de su intervención:
“La movilidad segura no es un privilegio, es un derecho. Y garantizarlo es una responsabilidad compartida.”

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