El gobierno encabezado por Nicolás Maduro es la continuación de un proyecto político iniciado a finales de los años noventa por Hugo Chávez, caracterizado por una orientación de izquierda bajo el llamado “socialismo del siglo XXI”, explicó el politólogo Javier Contreras.
De acuerdo con el especialista, aunque este modelo llegó al poder a través de elecciones, con el paso del tiempo comenzó a debilitar los principios democráticos, manteniendo formalmente los comicios y las instituciones, pero imponiendo obstáculos que impidieron una competencia equitativa de la oposición. Esta práctica, señaló, fue erosionando la legitimidad del régimen hasta ser considerado, en los hechos, una dictadura.
La elección presidencial más reciente, celebrada en 2024, estuvo marcada por denuncias de irregularidades y señalamientos de fraude por parte de la oposición, lo que debilitó aún más la legitimidad democrática del gobierno. Para Contreras, el periodo iniciado en enero de 2025 comenzó con un régimen “profundamente frágil”, sin capacidad de demostrar la legalidad de su triunfo electoral.
Este contexto, añadió, cerró cualquier posibilidad de una salida negociada del poder, especialmente ante los procesos judiciales internacionales que enfrentaba Maduro. “Las únicas opciones que quedaban eran un derrocamiento interno o la intervención de una fuerza externa”, explicó, al referirse a la reciente acción de Estados Unidos que derivó en la salida del mandatario venezolano del país.





