Existe una diferencia enorme entre tener una mascota y sentir que forma parte de la familia. De acuerdo con el analista Roy Campos, la encuesta Mitofsky muestra que la mayoría de los propietarios ya considera a sus animales de compañía como un integrante más del hogar.
El cambio también se refleja en la manera en que las personas se relacionan con sus mascotas, pues algunos incluso las ven como un hijo o hija, otorgándoles un lugar cada vez más importante dentro de la dinámica familiar.
Conductas que hace algunos años parecían excepcionales, como permitirles dormir en la recámara, compartir la cama o adaptar la rutina diaria alrededor de ellas, forman ahora parte de la convivencia de numerosos hogares.
Más allá de una simple moda, Roy Campos planteó que se trata de un cambio cultural que está modificando la forma en que se entiende la vida familiar y el vínculo con los animales de compañía.
Así, los resultados de la encuesta confirman que el vínculo emocional con las mascotas sigue fortaleciéndose, hasta el punto de que para muchas personas ya no son solamente animales de compañía, sino integrantes de la familia.


