Esta calle, dedicada a un personaje que la historia a veces olvida, es hoy el eje del movimiento comercial del centro histórico.
Caminar por Guajardo es sentir el pulso de la ciudad que trabaja, que compra y que vende con una energía inagotable. Sus edificios, que mezclan estilos de diversas épocas, son el testimonio de cómo la ciudad se ha ido adaptando al paso del tiempo sin perder su vocación de gran mercado regional.
Es una calle ruidosa, viva y un poco caótica, pero es donde San Luis demuestra que sigue siendo una ciudad que sabe sobrevivir a base de intercambio y esfuerzo diario.


