Los incendios registrados en la zona industrial de la capital potosina no deben verse solo como contingencias ambientales o de protección civil, sino como una emergencia de salud pública sin un protocolo sanitario claro, advirtió el doctor Fernando Díaz Barriga Martínez, investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.
El especialista fue enfático al señalar que la población está siendo expuesta a riesgos sin información suficiente ni medidas preventivas inmediatas, particularmente cuando se presentan columnas de humo cuya composición es desconocida.
“Los incendios son un problema de salud y eso tiene que quedar perfectamente claro. Cuando ves una nube negra no sabes qué contiene y en el tiempo que se tarda en definir su composición química puede ser demasiado tarde”, señaló.
Añadió que ante cualquier emisión de humo debe asumirse la presencia de sustancias tóxicas, por lo que la reacción institucional debería ser inmediata.
“Tu ves una nube negra y tienes que asumir que hay tóxicos, y la población hacia donde se dirige esa nube debe ser alertada para protegerse de inmediato”, subrayó.
Díaz Barriga Martínez también alertó sobre la recurrencia de estos siniestros, al indicar que, de acuerdo con reportes del cuerpo de bomberos, se registra en promedio un incendio por semana en la zona.
“Un incendio a la semana no es normal, y cada incendio es un evento de salud pública. Estamos hablando de unas 600 empresas en la zona metropolitana que representan un riesgo permanente, y eso exige un plan de prevención sanitaria que hoy no existe”, advirtió.
El investigador cuestionó que, aunque las autoridades municipales actúan para controlar el fuego, no se atiende el impacto posterior en la salud de la población.
“El municipio puede contener el incendio, pero el daño a la salud continúa. El problema es que no existe un protocolo sanitario”, señaló.
Finalmente, urgió a replantear la gestión de riesgos en la zona industrial, al considerar que la falta de regulación y prevención está dejando a la población expuesta de forma constante a contaminantes potencialmente peligrosos.


