Tras la explosión ocurrida en Mexquitic de Carmona, el Gobierno del Estado respaldó el uso de pirotecnia en fiestas patronales, pero lanzó un señalamiento directo: la responsabilidad recae en los municipios.
El secretario general de Gobierno, J. Guadalupe Torres Sánchez, fue claro al fijar postura. Reconoció el valor cultural de estas prácticas, pero advirtió que no pueden realizarse sin control.
“Esto nos da una enseñanza a la autoridad, sobre todo a la autoridad municipal, que sean muy acuciosos”, declaró, en referencia a la necesidad de extremar precauciones.
El mensaje no se quedó en lo general. El funcionario puntualizó que son los ayuntamientos quienes deben autorizar, regular y supervisar el manejo de pólvora, al ser la instancia más cercana a la organización de estos eventos.
Además, insistió en que la prevención no puede depender de reacciones posteriores, sino de una coordinación efectiva entre autoridades municipales, organizadores e instituciones de seguridad.
Torres Sánchez también confirmó que, tras la explosión, la Coordinación Estatal de Protección Civil y la Fiscalía General del Estado ya iniciaron las investigaciones correspondientes, con el objetivo de esclarecer lo ocurrido.
Sin embargo, dejó un punto clave sobre la mesa: el estado no siempre tiene conocimiento de todos los permisos que se otorgan a nivel local.
Es decir, el control inmediato —y la responsabilidad— está en los municipios.
En ese contexto, destacó que la Coordinación Estatal de Protección Civil ha reforzado sus operativos durante el último año, logrando el aseguramiento de material pirotécnico en distintos puntos de la entidad, lo que refleja que el riesgo ha sido constante.
El posicionamiento estatal no prohíbe la tradición, pero sí redefine el mensaje:
la pirotecnia puede mantenerse, pero bajo vigilancia estricta.


