Ubicado frente a la Plaza de Fundadores, este templo es el testamento de piedra de los jesuitas en San Luis. Su fachada es un ejercicio de sobriedad que esconde un interior cargado de historia educativa.
Antes de ser el corazón de la autonomía universitaria, estos muros albergaron a los hombres más cultos de la Colonia, esos que sabían tanto de latín como de astronomía. Entrar en la Compañía es recordar que San Luis nació para ser el cerebro del centro del país, un lugar donde la fe siempre ha tenido una biblioteca a la mano para no aburrirse durante las homilías largas.


