A décadas de su partida, la sombra de Rulfo sigue proyectándose sobre la cultura mexicana. Su capacidad para retratar el abandono del campo y las voces de los muertos resuena hoy con una actualidad aterradora.
En las zonas más áridas de San Luis, uno todavía puede sentir que está caminando por los escenarios de ‘Pedro Páramo’, recordándonos que el gran arte es aquel que se vuelve eterno porque sabe retratar lo más profundo de nuestra tierra.


