La figura de Carrera Torres sigue siendo fundamental para entender el agrarismo en el estado. Tras su ejecución el 16 de febrero de 1916, se convirtió en un símbolo de la lucha por la tierra en la Huasteca.
Su visión no se limitaba a la milicia; buscaba una transformación social profunda que devolviera la dignidad al campesino potosino.
Hoy, su nombre resuena en las comunidades que todavía defienden su derecho al surco y al sol, recordándonos que la Revolución en San Luis tuvo rostro de campo y manos de jornalero.


