San Luis Potosí ha sido históricamente una tierra de abogados y pensadores legales. Desde la época de la Colonia hasta la redacción de las constituciones modernas, el potosino ha tenido una obsesión por «el papelito habla».
No es casualidad que Ponciano Arriaga fuera de aquí; nuestra cultura está impregnada de esa búsqueda por el orden jurídico para tratar de controlar el caos del Altiplano.
Recordar nuestra herencia constitucional es entender que para nosotros, la ley no es solo un conjunto de reglas, sino una forma de defensa propia contra los caprichos del poder y las inclemencias del destino político.


