El Barrio de San Sebastián es uno de los rincones con más carácter de San Luis Potosí, y este mes de marzo su verdor resalta entre la cantera rosa del centro. Fundado por familias de hortelanos, el barrio mantuvo durante siglos la misión de alimentar a la ciudad con productos frescos que bajaban de sus acequias.
A diferencia de otros barrios que se entregaron de lleno a la minería, San Sebastián se especializó en el cuidado de la tierra, creando una cultura de jardines y huertas que hoy todavía se respira en sus amplios patios traseros.
Caminar por sus callejones este jueves es descubrir el San Luis que se niega a ser devorado por la modernidad ruidosa.
Sus habitantes conservan ese orgullo de «pueblo fundador» que se manifiesta en el cuidado de su templo y en la calidez del trato entre vecinos. San Sebastián es el pulmón histórico de la zona, un espacio donde la arquitectura popular se encuentra en una armonía que solo el paso del tiempo sabe perfeccionar.
Es el barrio que nos enseña que la verdadera nobleza potosina está en la persistencia de las raíces y en la capacidad de mantener viva la tradición del mercado de barrio frente a la embestida del asfalto y las tiendas de conveniencia.


