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¿Cuántos mexicanos murieron realmente en el 11-S? La cifra que nunca pudo aclararse

La bandera de México que salió de los escombros y los mexicanos que el 11-S dejó sin nombre

A 25 años de los atentados, cinco mexicanos fueron plenamente identificados, mientras otros 11 quedaron sin ser localizados; organizaciones de migrantes advierten que pudieron ser muchos más.

Entre los miles de restos que dejó el derrumbe de las Torres Gemelas también apareció un pedazo de México. Una bandera mexicana fue localizada entre los escombros del World Trade Center después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Años después, el lábaro fue entregado al Consulado General de México en Nueva York y, en 2016, quedó instalado en el primer piso de la sede diplomática como símbolo de memoria para los connacionales que perdieron la vida aquel día. Pero detrás de aquella bandera existe una historia que durante años quedó parcialmente en silencio: la de los mexicanos que estaban trabajando en las Torres Gemelas cuando los aviones impactaron contra los edificios. Entre ellos había cocineros, parrilleros, personal de limpieza, mensajeros y trabajadores de restaurantes como Windows on the World, ubicado en los pisos superiores de la Torre Norte.

De acuerdo con registros compartidos por el entonces cónsul mexicano en Nueva York, cinco mexicanos pudieron ser identificados plenamente: Antonio Álvarez, Leobardo López y Antonio Meléndez, originarios de Puebla; Martín Morales, de Tlaxcala, y Juan Ortega Campos, de Morelos. Sus edades iban de los 22 a los 42 años. Cuatro de ellos desempeñaban labores relacionadas con restaurantes y cocina dentro del complejo.

Sin embargo, hubo otros 11 mexicanos que fueron buscados por sus familiares y por autoridades mexicanas, pero nunca fueron encontrados entre los restos del World Trade Center. La lista incluye a Arturo Alba Moreno, José Manuel Contreras, Germán Castillo García, José Guevara González, José Antonio Santos Anaya, Fernando Jiménez Molina, Alicia Acevedo Carranza, Víctor Antonio Martínez Pastrana, Juan Romero Orozco, Margarito Casillas y Norberto Hernández. Para sus familias, la tragedia quedó marcada no solamente por la pérdida, sino también por la ausencia de una identificación oficial.

Y existe una razón por la que el número de mexicanos fallecidos podría no haber quedado completamente registrado. Organizaciones que trabajaban con migrantes en Nueva York señalaron que algunos connacionales se encontraban en situación irregular, podían utilizar nombres diferentes o carecían de registros laborales formales. Eso habría complicado saber con exactitud quiénes se encontraban dentro de las torres aquel 11 de septiembre. La Asociación Tepeyac ha sostenido incluso que pudieron ser cientos los mexicanos que murieron sin quedar registrados oficialmente, aunque esa estimación no ha sido confirmada por las autoridades estadounidenses ni por el gobierno mexicano.

Por eso, 25 años después, aquella bandera mexicana recuperada entre los escombros representa algo más que un símbolo patrio. Frente a ella también permanece la memoria de quienes sí pudieron ser identificados y de aquellos cuyo nombre nunca apareció entre las víctimas oficialmente reconocidas. El 11-S dejó miles de nombres grabados en la historia; para algunas familias mexicanas, dejó además una pregunta que nunca pudo responderse: ¿Dónde quedó su ser querido?.

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