El alcalde de Enrique Galindo Ceballos reconoció que el crecimiento de la ciudad se ha visto limitado por factores geográficos, ambientales y administrativos; sin embargo, sus declaraciones también dejan al descubierto una falta de anticipación y planeación estratégica por parte del gobierno municipal.
Durante su intervención, el edil argumentó que elementos como los ríos Santiago, Españita y Paisanos, las vías del tren, la protección de la Sierra de San Miguelito y la reciente creación del municipio de Villa de Pozos han reducido considerablemente el territorio disponible para el desarrollo urbano.
“Acuérdate que la ciudad ha tenido una serie de ajustes a su crecimiento… los ríos te obligan a un tipo de desarrollo, las vías del tren te limitan de otra manera”, explicó el alcalde, al justificar las condiciones actuales del municipio.
No obstante, especialistas han señalado que estos factores no son nuevos ni inesperados, por lo que debieron haber sido contemplados desde administraciones anteriores, incluida la actual, en los planes de crecimiento y ordenamiento territorial.
A pesar de que el propio Galindo admitió que el último Plan de Desarrollo Urbano fue publicado en 2021, también reconoció que este documento ya quedó rebasado por la realidad actual, lo que evidencia una planeación reactiva más que preventiva.
“En ese entonces todavía no estaba lo de Pozos ni lo de la Sierra de San Miguelito”, señaló, al referirse a los cambios que, según él, obligan a replantear la planeación urbana.
El alcalde destacó que será el Instituto Municipal de Planeación (IMPLAN) el encargado de iniciar nuevas consultas para actualizar el plan urbano; sin embargo, este anuncio llega en un contexto donde la ciudad ya enfrenta problemas visibles como saturación de servicios, expansión desordenada y presión inmobiliaria.
“Va a empezar a hacer las consultas para el nuevo plan de desarrollo urbano… se tiene que actualizar el plan de manejo de la ciudad”, adelantó.
Además, el señalamiento de que la ciudad “se quedó pequeña” contrasta con la falta de políticas claras para densificación urbana, movilidad eficiente o aprovechamiento del espacio existente, lo que deja entrever que la administración municipal ha sido rebasada por el propio crecimiento que debía regular.
“La ciudad se quedó pequeña… en territorio, para un millón de habitantes”, reconoció.
La narrativa del alcalde, centrada en justificar las limitaciones físicas del territorio, evita asumir responsabilidades sobre la falta de previsión institucional y la ausencia de estrategias efectivas para enfrentar los cambios recientes.
En lugar de anticiparse a escenarios como la pérdida de suelo urbanizable o la fragmentación territorial, el gobierno municipal ahora plantea ajustes urgentes que, para muchos, llegan tarde.


