La participación de las mujeres en la ciencia continúa creciendo, pero aún enfrenta desafíos estructurales que limitan su desarrollo profesional. Así lo señalaron académicas e investigadoras durante el conversatorio “Retos, Oportunidades y Realidades de la Mujer en la Ciencia”, un espacio de reflexión enfocado en visibilizar las experiencias y obstáculos que aún persisten para las científicas en México.
Durante el encuentro, especialistas coincidieron en que es necesario abrir más espacios de diálogo para analizar las desigualdades que persisten en el ámbito académico y científico, así como impulsar acciones que permitan avanzar hacia una verdadera equidad entre hombres y mujeres en los centros de investigación.
Entre las participantes estuvieron las investigadoras Patricia Julio Miranda, Ana Laura Fonseca Patrón, Laura Carolina Rodríguez Arcos, Alma Gabriela Palestino Escobedo, María Cristina Noyola Medrano y Catarina Loredo Osti, quienes compartieron sus trayectorias y reflexiones sobre el papel de las mujeres en distintas disciplinas científicas.
Una de las experiencias que ilustran los cambios generacionales fue la relatada por la doctora Loredo Osti, quien recordó que cuando inició su formación en el área de agronomía la presencia femenina era mínima dentro de las aulas. “Éramos tres mujeres en grupos donde había catorce hombres”, comentó, al tiempo que invitó a las estudiantes a apoyarse entre sí para fortalecer su desarrollo profesional.
Las académicas coincidieron en que la igualdad debe comenzar desde la educación y el entorno familiar, fomentando las mismas oportunidades para niñas y niños. En el ámbito profesional, destacaron la necesidad de generar entornos laborales que reconozcan el trabajo de las mujeres y garanticen condiciones equitativas.
También señalaron que uno de los retos más frecuentes para las científicas es lograr que su voz sea escuchada en espacios donde históricamente han predominado los hombres. A ello se suman desafíos como la conciliación entre la vida académica y la maternidad, así como la persistencia de estructuras que dificultan el crecimiento profesional de muchas investigadoras.
En ese sentido, las especialistas subrayaron la importancia de visibilizar las aportaciones de las mujeres en la ciencia, no solo para reconocer su trabajo, sino también para generar referentes que inspiren a nuevas generaciones.
Finalmente, coincidieron en que el avance hacia la equidad requiere esfuerzos colectivos desde la academia, las instituciones y la sociedad en general, con el objetivo de construir entornos científicos más inclusivos y diversos.


