El Jardín Colón, con su quiosco y su reloj monumental, es uno de los espacios más melancólicos y bellos de la ciudad.
El reloj, donado por la colonia italiana, es un monumento a la precisión y al agradecimiento de los inmigrantes que encontraron en San Luis su nueva patria.
Sentarse en sus bancas un domingo por la tarde es ver pasar la vida a un ritmo diferente, lejos del bullicio de la cercana calzada. Es el rincón de los enamorados y de los jubilados, un espacio donde el tiempo se mide por las campanas del reloj y por la caída lenta de las hojas de los árboles.


