Cuenta la leyenda que en la época colonial vivía una mujer de la Inquisición conocida como «La Maltos». Se decía que practicaba artes oscuras y que podía viajar en un carro tirado por caballos negros.
Cuando finalmente la justicia fue por ella, dibujó un carro en la pared, se subió y desapareció. Lo más probable es que fuera una mujer con demasiada influencia para la época, pero en San Luis preferimos la historia del carro volador.
Su leyenda vive en los callejones del centro, recordándonos que en esta ciudad, la línea entre la fe y el espanto siempre ha sido muy delgada.


