San Luis existe por un error de cálculo geológico. Unos españoles buscaban oro y encontraron plata en el Cerro de San Pedro en 1592. El lugar era tan rico que le pusieron «Potosí» para compararlo con las minas de Bolivia.
El problema fue que el cerro era de plata, pero no tenía ni una gota de agua. La ciudad tuvo que fundarse «allá abajo», en el valle, creando la tradición potosina de vivir en un lado y tener el dinero en otro. Hoy el cerro es un cráter monumental que nos recuerda que la riqueza es pasajera, pero el agujero en el paisaje —y en la memoria— es para siempre.


