Parque de Morales: entre el discurso del cuidado y el deterioro bajo la administración del San Luis amable.

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Mientras el gobierno municipal encabezado por el alcalde Enrique Galindo Ceballos presume trabajos diarios de riego con agua no potable en el Parque de Morales como parte de una política de “cuidado responsable” y conservación de espacios públicos, el estado actual de este emblemático parque capitalino se aleja del mensaje oficial.

A pesar de ser uno de los principales pulmones urbanos de San Luis Potosí y un punto de reunión constante para familias, deportistas y visitantes, diversas áreas del Parque de Morales muestran un deterioro evidente. Árboles caídos que no han sido retirados, hoyos ocultos por el crecimiento del pasto que representan un riesgo para peatones, niños y personas con mascotas, así como zonas verdes sin mantenimiento adecuado, forman parte del panorama cotidiano.

También se observan jardines en estado de abandono, fuentes quebradas, palapas en condiciones críticas, con mesas dañadas y estructuras sin techo, además de luminarias en mal estado que afectan la seguridad del parque. Aunque algunas áreas intervenidas cuentan con señalización de precaución, estas resultan insuficientes en un espacio de uso familiar donde el tránsito constante de menores y animales incrementa la posibilidad de accidentes.

El mantenimiento del Parque de Morales recae directamente en la Dirección de Servicios Municipales, a cargo de Christian Azuara, dependencia responsable de garantizar no solo el riego de las áreas verdes, sino también la seguridad, rehabilitación y conservación integral del espacio público. Sin embargo, las condiciones actuales reflejan una atención parcial, centrada más en acciones visibles que en una estrategia de mantenimiento integral.

El contraste entre el discurso oficial promovido por la administración de Enrique Galindo Ceballos y la realidad del parque abre cuestionamientos sobre las prioridades del gobierno municipal en materia de espacios públicos. El cuidado del agua, aunque relevante, no puede sustituir la atención a problemas estructurales que afectan directamente a los usuarios.

Para quienes visitan diariamente el Parque de Morales, el verdadero cuidado no se mide solo en el riego del pasto, sino en la garantía de espacios seguros, funcionales y dignos. Hoy, el estado del parque evidencia pendientes claros que la autoridad municipal y la Dirección de Servicios Municipales aún no han resuelto.

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