En San Luis Potosí, el día ya no comienza con prisas, sino con un pequeño ritual contra el frío: suéteres gruesos, bufandas apretadas al cuello y tazas humeantes de café que acompañan las primeras horas de la mañana. Las bajas temperaturas se han vuelto protagonistas del amanecer potosino, recordando que el invierno aún no da tregua.
El termómetro desciende mientras la ciudad despierta. La explicación está en el cielo y en la geografía. Masas de aire frío provenientes del norte, combinadas con la altitud del estado, provocan que el frío se intensifique durante la madrugada y se quede, testarudo, hasta bien entrada la mañana.
En paradas de camión, calles y escuelas, el paisaje se repite. Padres abrigando a sus hijos, adultos mayores caminando con paso lento y manos en los bolsillos, estudiantes que enfrentan el día con sudaderas y aliento visible. No es solo una sensación: es el invierno haciendo su trabajo.
Especialistas advierten que estas mañanas frías podrían mantenerse durante el resto de enero y parte de febrero, por lo que recomiendan a la población abrigarse adecuadamente, evitar cambios bruscos de temperatura y prestar especial atención a quienes son más vulnerables al frío.





