Parecía que esta vez sí. El Atlético de San Luis tenía el marcador a favor, un jugador más en la cancha y apenas unos minutos por delante para cerrar una victoria que la afición ya comenzaba a saborear. El Estadio Libertad Financiera vibraba con la ilusión de una victoria que comenzó a tomar forma al 82’, cuando Ronaldo Nájera sacudió las redes y desató el festejo potosino. Pero el futbol tenía otros planes. Cuando todo apuntaba al festejo, Pachuca encontró un último aliento y convirtió la fiesta potosina en frustración.
Atlético de San Luis y Pachuca terminaron 1-1 en un partido que pasó de la esperanza a la frustración en apenas unos minutos. Los potosinos jugaron buena parte del encuentro con un hombre más, encontraron el 1-0 al minuto 82 y parecían tener la noche en sus manos; sin embargo, en el agregado llegó el golpe que cambió todo. Desde el silbatazo inicial hubo lucha por cada espacio. Las oportunidades aparecían a cuentagotas y las defensas mantenían a raya los ataques. El marcador seguía inmóvil, pero la tensión crecía con cada minuto que desaparecía del reloj.
Al 31’, una jugada sobre Sébastien Salles-Lamonge llevó al árbitro al VAR. La revisión terminó con la expulsión de Eduardo Bauermann. Pachuca se quedaba con diez y, de pronto, el escenario parecía inclinarse todavía más hacia los locales. San Luis tenía una oportunidad que no podía dejar escapar. El equipo de Diego Mejía adelantó líneas y comenzó a vivir más cerca del área tuza. Salles-Lamonge probó con un disparo, pero el arquero visitante respondió. En el complemento, al 56’, Felipe Mora ganó en las alturas y conectó un potente cabezazo que nuevamente encontró la respuesta del guardameta. El gol se negaba a llegar y la desesperación comenzaba a mezclarse con la ilusión.
Atlético San Luis movió sus piezas y apostó por más velocidad y presencia ofensiva con los ingresos de Ronaldo Nájera, Benjamín Galdames y Santiago Muñoz. San Luis empujaba. Pachuca resistía. El reloj corría y la paciencia de la tribuna se convertía en nervios. Hasta que llegó el momento que la afición estaba esperando. Al minuto 82’, una buena acción colectiva abrió finalmente la puerta. Felipe Mora recibió dentro del área y encontró a Ronaldo Nájera. El atacante controló, levantó la mirada y sacó un zurdazo que terminó en las redes. ¡Gol de San Luis! El grito recorrió el estadio. El 1-0 parecía el premio justo a tanta insistencia. La afición potosina celebraba, el equipo se abrazaba y la victoria comenzaba a sentirse cercana. Quedaban pocos minutos. Parecía suficiente.
Pero Pachuca no estaba muerto. Cuando el reloj marcó el minuto 93, llegó el golpe inesperado. Carlos Moreno apareció dentro del área y conectó un remate de cabeza. La pelota terminó en las redes y, de golpe, el ruido del festejo se convirtió en silencio. 1-1. Un solo gol separó la alegría de la decepción. En cuestión de segundos, los abrazos de celebración se transformaron en miradas de incredulidad. San Luis había estado a minutos de celebrar una victoria y terminó repartiendo puntos. El silbatazo final confirmó el empate. Ronaldo Nájera había encendido la esperanza al 82’; Carlos Moreno la apagó en el agregado. Para el Atlético, quedó la sensación de haber tenido el triunfo en las manos y verlo escapar cuando ya parecía suyo.


