El nombramiento de Ángeles Rodríguez como secretaria general del Ayuntamiento no ha pasado desapercibido y ya genera cuestionamientos sobre su trasfondo político, especialmente ante las declaraciones del alcalde Enrique Galindo, quien intentó desmarcar la designación de cualquier intención rumbo a la sucesión.
“Fue diputada federal, tiene una trayectoria política importante, pero no estamos pensando en eso”, aseguró el edil al ser cuestionado sobre la posibilidad de que Rodríguez pueda perfilarse como su sucesora. Sin embargo, la respuesta no logró disipar las dudas, sino que reforzó la percepción de que el tema se busca minimizar.
Galindo insistió en que no quiere “distraer” ni “confundir” con este tipo de planteamientos, subrayando que la Secretaría General del Ayuntamiento implica una gran responsabilidad. No obstante, el señalamiento deja abierta la interrogante: ¿por qué evitar el tema si no existe una intención política detrás?
Y es que la llegada de perfiles con experiencia electoral a posiciones estratégicas dentro de la administración pública suele interpretarse como movimientos calculados, especialmente en un contexto donde los tiempos políticos comienzan a marcar agenda.
Más allá del discurso institucional, el nombramiento de Rodríguez con una trayectoria que incluye una diputación federal difícilmente puede desvincularse del escenario político local. La negativa del alcalde a profundizar en el tema no abona a la transparencia, sino que alimenta la especulación sobre posibles proyectos a futuro.
Así, mientras se insiste en centrar la conversación en la “responsabilidad del cargo”, el trasfondo político parece inevitable, dejando en el aire si se trata realmente de una decisión administrativa o del inicio de una estrategia rumbo a la próxima contienda.


