Este 6 de enero, en San Luis Potosí, los deseos ciudadanos no pasan por regalos simbólicos ni promesas envueltas en papel dorado.
Si el alcalde Enrique Galindo fuera Rey Mago, los potosinos no le pedirían riquezas ni ofrendas, sino servicios básicos que sean arreglados.
Agua constante en las colonias, calles sin baches, obras bien planeadas y menos discursos. A esto se suman la exigencia de escuchar a los vecinos.
Mientras el gobierno presume roscas monumentales, eventos y mensajes de unidad familiar, en muchas colonias el verdadero milagro sigue siendo que salga agua de la llave o que una obra no colapse.
Porque este Día de Reyes, en San Luis Potosí, los ciudadanos no esperan magia… esperan resultados.





