Aunque San Luis no fue sede, la fiebre olímpica de 1968 recorrió todo el país. Fue el momento en que México quiso decirle al mundo que ya éramos modernos, aunque los problemas internos dijeran lo contrario.
Recordar el 68 es recordar una época de optimismo arquitectónico y tragedia social. En San Luis, muchos jóvenes de entonces todavía guardan los folletos de la época, cuando pensábamos que el deporte nos iba a salvar de la política.


