El combate en la hacienda de San Francisco y en el Granjenal fue un choque de estrategias donde el general Espejel tuvo que lidiar con la guerrilla Cedillista, experta en conocer cada mezquite del camino.
La victoria constitucionalista ese 11 de febrero fue clave para mantener el control de las vías de comunicación hacia el norte.
Fue una guerra de movimientos rápidos y de lealtades que cambiaban según el hambre, recordándonos que San Luis fue el tablero de ajedrez donde se jugó el destino de la Revolución.


