La mañana del martes 24 de febrero comenzó distinta en la plaza principal de Soledad de Graciano Sánchez. El sonido firme de los tambores y cornetas rompió el ritmo cotidiano del centro, mientras decenas de estudiantes, uniformados y formados con disciplina, aguardaban uno de los momentos más simbólicos de su vida escolar: el Juramento a la Bandera.

Bajo un cielo despejado, alumnos de distintas escuelas del municipio se reunieron para conmemorar el Día de la Bandera, en un acto donde el protocolo oficial convivió con la emoción genuina de niñas y niños de tercer grado de primaria, protagonistas de la ceremonia.
Las escoltas avanzaron con precisión militar mientras la banda de guerra de la Escuela Secundaria General “21 de Marzo” marcaba el paso con el tradicional toque de bandera. El silencio se apoderó de la plaza cuando comenzó el izamiento del lábaro patrio en el asta principal, ondeando lentamente ante la mirada atenta de estudiantes, docentes y autoridades.
Entre los asistentes estuvieron el director de la Secundaria “21 de Marzo”, Trineo Vázquez; representantes de las secciones 52 y 26 del SNTE, Graciela Hernández y Mateo José Luis Rodríguez Villanueva; el profesor José Cruz López Ojeda, en representación del Sistema Educativo Estatal Regular (SEER); la licenciada Isabel Cristina Álvarez Torres, de la oficina de enlace educativo en San Luis Potosí; la diputada local Diana Ruelas Gaytán; el comandante Víctor Aristarco Serna, director de la Guardia Civil Municipal; la directora de Educación y Acción Cívica, Velia Guadalupe Castro Granja; el secretario general del Ayuntamiento, Benjamín Pérez Álvarez; la presidenta del DIF municipal, Ma. del Pilar Cardona Reyna, y el presidente municipal Juan Manuel Navarro Muñiz.

El momento más esperado llegó cuando el alcalde tomó protesta a los estudiantes.
“¿Protestan seguir con fidelidad esta bandera, emblema de nuestra patria, y defenderla con lealtad y constancia?” se escuchó desde el templete.
La respuesta no tardó.
Un contundente y sincronizado “¡Sí, protesto!” retumbó en la plaza, pronunciado por decenas de voces infantiles que, por un instante, hicieron eco entre los edificios y los asistentes.
Posteriormente, el alumno Adrián Mateo Piña Reséndiz dirigió el juramento a la bandera. En una sola voz, los estudiantes repitieron cada palabra con solemnidad, levantando el brazo derecho en señal de respeto.
El acto continuó con el saludo dominical acompañado por el canto a la bandera de Julián Carrillo, mientras cada escuela rendía honores a través de sus escoltas en un gesto simbólico que mezcló disciplina escolar y orgullo patrio.
El Himno Nacional Mexicano cerró uno de los momentos más emotivos de la ceremonia. Las voces, algunas firmes y otras tímidas, se unieron en un mismo canto antes de que las escoltas despidieran y plegaran las banderas, marcando el final del protocolo.
La ceremonia concluyó con un discurso alusivo al Día de la Bandera a cargo del alumno Javier Eduardo Dávalos Zapata, quien recordó que los símbolos patrios representan historia, identidad y responsabilidad para las nuevas generaciones.


