El gobernador Carlos Diez Gutiérrez fue el hombre que entendió que si San Luis no se subía al tren, se quedaba en el olvido. Bajo su mandato, las vías férreas cruzaron el estado con una voracidad que asustaba a los conservadores.
Diez Gutiérrez no solo trajo locomotoras, trajo una nueva mentalidad de progreso y conectividad. Su gestión marcó el fin de la era de las carretas y el inicio de la era industrial.
Lo recordamos con nombres de calles, pero su verdadero legado está en cada silbato de tren que todavía suena en el centro, avisándonos que el camino hacia el futuro siempre ha estado sobre rieles.


