El Templo de la Compañía de Jesús es uno de los edificios más antiguos y significativos del centro histórico, con una fachada que data de 1675 y que representa la entrada definitiva del barroco a la arquitectura potosina. Su diseño buscaba impactar a los fieles y demostrar la importancia intelectual y espiritual de la orden jesuita en la ciudad.
El templo fue el corazón de la educación en el estado por siglos, ya que a su lado se encontraba el colegio que dio origen a la actual Universidad. La sobriedad de su interior contrasta con la riqueza de su exterior, un equilibrio muy común en el San Luis de la época virreinal.
Resulta asombroso pensar en la logística necesaria para labrar cada piedra de esa fachada con las herramientas del siglo XVII.
El Templo de la Compañía ha sobrevivido a terremotos, inundaciones y a la expulsión de sus propios fundadores en 1767. Tras este evento, el edificio pasó por manos de otras órdenes y hasta fue usado como cuartel, pero su estructura permaneció intacta como un testimonio de la fe y el arte de los artesanos potosinos que supieron interpretar el barroco europeo con una sensibilidad local.
Hoy, al verlo, recordamos que San Luis fue uno de los baluartes de la cultura jesuita en la Nueva España, un lugar donde el saber y la piedra se unieron para fundar los cimientos de nuestra actual identidad universitaria.


