Ubicado cerca del Barrio de San Francisco, el Callejón de la Alfalfa es posiblemente el rincón más estrecho y romántico de la ciudad.
Su nombre nos habla de una época en que los caballos eran el transporte oficial, pero su fama viene de ser el refugio de parejas que buscaban escapar de la mirada juiciosa de la Plaza de Armas. Es un pasadizo de cantera donde el tiempo se detiene y donde la proximidad es obligatoria por diseño arquitectónico.
Caminar por él este 14 de febrero es un rito de pasaje para todo potosino que se precie de conocer los secretos que la ciudad guarda entre sus muros más viejos.


