El domingo en Tequis es una institución. No se trata solo de caminar, sino de ver y dejarse ver. Es el lugar donde las familias sacan a pasear al perro, los niños al helado y los abuelos a la nostalgia.
Sus fuentes y sus bancas son el escenario de un teatro social donde la clase media potosina confirma que, a pesar de todo, San Luis sigue siendo una ciudad con alma de barrio elegante. Tequis es el jardín que nos enseña que el lujo no es tener dinero, sino tener tiempo para sentarse bajo la sombra de un árbol a ver pasar la tarde.


